Arqueología S.A. La prima de “risco” toca techo

Estimados amigos;

Hace una semana mi amigo Henry Catania me mandó una carta pidiéndome consejo acerca de un presupuesto para una pequeña excavación arqueológica. Naturalmente, le aconsejé como mejor pude… Sin embargo, mientras estaba pensando en el desglose de precios, mi mente pensaba a la vez en los precios “de risa” que la competencia estaba empezando a asumir. Naturalmente, esto es ley de vida y algunos lo llaman la ley de la oferta y la demanda, o la ley de competencias… Para mí, todo esto ha llevado a convertir mi sector en una patraña feudal y en un cortijo de mercenarios más propio del contrabando. Mientras Henry sollozaba porque “no le daba para vivir”, yo pensaba para mis adentros: “cabron, ¡si te has forrado en los tiempos de bonanza!”. Es mi amigo y es un buen arqueólogo, pero ha contribuido a que nos arrastremos por una vaca moribunda y que vendamos nuestros rastrojos por cuatro perras.

A los dos días, mi buena amiga Corina me llamó para comentarme que iba a comenzar una intervención arqueológica al sur de Francia, pero que no iba a cobrar ni un euro porque una institución científica -que no oficial- le “patrocinaba” la excavación. ¿Patrocinaba una excavación? Yo recuerdo patrocinios como el de mi adorable equipo de fútbol del Celtic, el patrocinio de Guinness en los conciertos de U2, o Patrocinio, un viejo amigo de mi padre. Pero, ¿patrocinar una excavación? Claro está, luego me enteré del guión completo y maldije a Corina, aunque también es una gran amiga mía. Algunas instituciones -públicas o no- echan mano de los colectivos y asociaciones para llevar a cabo intervenciones arqueológicas. Eso está muy bien, porque se fomenta de alguna forma la investigación. Sin embargo, resulta que esas agrupaciones de profesionales, con todo su buen hacer y toda su buena voluntad, pagan de sus bolsillos el trabajo que debiera hacer el Estado. ¿Es una oportunidad para los investigadores o es una artimaña de las administraciones e instituciones para hacer el trabajo gratis? ¿Dónde queda entonces, el sector profesional? 

Finalmente, hace poco más de tres horas he hablado con mi singular amigo Lancaster. Me ha llamado muy alterado porque un cliente suyo no le quiere pagar los trabajos de excavación que ha hecho al sur de Marruecos. Unos trabajos que le han supuesto perder mucho dinero y el emplear su tiempo y conocimiento. Resulta que si la empresa contratante no cobra sus “dineros” no puede -o no quiere- pagar sus trabajos. ¿Acaso es mi puta culpa y/o mi puto problema? ¿Acaso hemos llegado ya al momento en que “pagarás el pan con el sudor de quien contrata, si es que le sale de los mismísimos”? Todo esto sucede recién empezado el año 2014, un año de resurgir económico a nivel mundial. Un año de esperanzas, de ilusiones, de buenos presagios, bla, bla, bla…

Conclusión, y aquí empiezan los guantazos (agáchate, lector). Cojo prestada una muy buena reflexión que he visto en las redes (https://www.facebook.com/jornadas.provincialesdeetnologia?fref=ts): “La lógica del “…los otros hicieron” y el “…y tú más”, se está convirtiendo en la escusa perfecta para que no se afronten nunca los grandes retos colectivos”

Pretendemos ganar mucho y queremos investigar mucho más, pero no nos paramos a pensar en lo que los demás quieren. La Ley de la Oferta y la Demanda se solventaba en la Antigüedad con invasiones y en la Edad Media con Cruzadas. No seamos hipócritas. Queremos lo mejor para nosotros. ¿Creacionistas? ¿Evolucionistas? ¿Procesualistas? Yo hoy forjo el concepto del “YOISMO”, un concepto nuevo y renovador que es posible que nos abra los ojos de una vez. Estamos perdidos, no sabemos qué hacer y lo peor de todo, no queremos hacerlo. Los arqueólogos seguimos -y seguiremos- mezclados en una batalla contra nosotros mismos y contra el mundo, mientras otros se comen el torrón/la tostada/el mazapán…

Gracias a todo ésto, nuestra “cotización” se desploma en bolsa, la prima de “risco” toca techo y los medios de comunicación siguen tomándonos como unos gilipollas sociales y laborales. Somos una herramienta de compra/venta y nos emplean para la animación socio-cultural de las crías de sapiens (Gracias, amigo Juani. He acudido a tu llamada…):

http://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/secciones/camara-oculta-jandro/pinturas-bajamira_2014010700249.html

http://arqueoart.blogspot.com.es/2014/01/y-la-ignorancia-es-la-fuerza.html

“¿Qué nos queda al final del camino?”, me preguntaba mi amigo Catania. ¡Pero si no hay camino!, le respondí. Nos hemos salido casi definitivamente de la senda, nos hemos metido campo a través y encima, no queremos ir en grupo. ¡Pues nada! A nuestra manera. Seguirán “despollándose” de nosotros los medios, la clase política y el colectivo de fabricantes de cucos tendrán mejores condiciones laborales que nosotros. Eso sí, que nadie nos quite el jamón, ni las ganas de ser españoles ni las excavaciones de veranito para broncear el entreteto… Ahí queda eso.

(Feliz Año, amigos) un abrazo.

NmA.

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