Encontrada la tumba de un arqueólogo…

Un equipo de la Universidad de XXXX localiza el cuerpo de un arqueólogo perfecto

En la tumba se han hallado copias de Memorias Finales entregadas a tiempo, así como artículos científicos o cartas de apoyo a colegas de profesión.

Los directores de la intervención no daban crédito. Entre una maraña de sepulturas de grandes popes de la Arqueología del siglo XXI se ha localizado el cuerpo de un individuo, también arqueólogo, pero con un ajuar de los más extraño e inusual. La intervención se inició a fin de conocer bien cómo eran estos personajes del pasado, conocer sus inquietudes, su trabajo y sus herramientas. Tras abrir una amplia extensión se localizaron cientos de cuerpos de individuos dedicados a la arqueología entre finales del siglo XX y el inicio del siglo XXI. En sus tumbas se localizaron los mismos objetos de culto y trabajo, a saber, manuales antediluvianos de metodología, cepillos, equipos de dibujo, botas y todo tipo de útiles de trabajo de campo. Ninguno de ellos sorprendía a los investigadores. “De hecho, era lo que ya se explicaba en algunos monográficos de la época, como cascos de obra, guantes, ropa vieja y todo un repertorio de instrumentos, algunos muy elaborados, como cámaras de fotos o tabletas informáticas”, según cuenta uno de los miembros del equipo.

Sin embargo, nadie podía predecir lo que se iba a descubrir en la sepultura número XX-X. “Estaba aislada de las demás, y nada predecía lo que íbamos a descubrir. Ha sido un gran hallazgo”, comenta el mismo técnico que descubrió lo que parecía ser otro arqueólogo, pero cuyo ajuar distaba mucho de lo que se había encontrado en los demás. Junto al cuerpo, a la derecha, se localizaba el primer objeto sorprendente. “Era una copia de todas las Memorias Finales de intervención. Las Memorias Finales debía entregarse en un plazo de tiempo, y este individuo las tenía todas entregadas en plazo. Ha sido toda una sorpresa”, incide uno de los técnicos. Este hallazgo se complementa con otro de igual relevancia para el equipo de investigación. Junto a estas Memorias fueron depositadas cientos de cartas de apoyo a sus colegas de profesión. Según indica el director de la intervención, “esto es absolutamente inusual, ya que por norma, los arqueólogos de la época tenían por deporte el tirarse los trastos unos a otros, desprestigiando sus trabajos o tratando de arrebatarse las intervenciones unos a otros. Y sin embargo, este individuo les apoyaba con cartas. Es increíblemente inusual”.

Otros objetos sorprendentes encontrados en la tumba de este individuo son diferentes publicaciones científicas con los resultados de las Memorias Finales, anteriormente referidas, así como varios carnets de suscripción a colectivos científicos, como a un Colegio de Arqueólogos. También se han encontrado algunos utensilios propios del trabajo de campo, y comunes al resto de sepulturas, como varios paletines y piquetas, una pala y diferentes útiles de trabajo de precisión. No obstante, a diferencia de las otras tumbas, “éste ajuar tiene marcas de haber sido usado mucho más que los utensilios de las demás tumbas”, asegura una investigadora. Para completar este sorprendente ajuar, a los pies del cuerpo se han encontrado algunos libros que no tienen nada que ver con la arqueología, como un libro de cocina o un carnet de socio de un club de fútbol. “Solían ser muy, pero que muy aburridos, y sin embargo, este personaje disponía de tiempo libre y lo dedicaba a su propio ocio. No nos extrañaría que tuviese pareja”, asevera otro miembro científico del grupo.

Para los investigadores es muy importante este hallazgo, ya que “demuestra que no todos los arqueólogos del siglo XXI eras hedonistas, egocéntricos o prepotentes. De hecho, hasta hace poco se llegó a la conclusión en un congreso internacional de que los arqueólogos del siglo XXI eran rematadamente idiotas. Este hallazgo cambia un poco nuestra perspectiva”.

Los restos serán llevados a un laboratorio para saber ahora si es un hombre, o una mujer…